Había una vez



Había una vez una niña que nació siendo un gran "demasiado". Todo en ella llevaba siempre esa palabra, porque pocas veces entendía de grises. Demasiado idiota, demasiado cabezota, demasiado tonta. Todo era demasiado. Pero, al igual, demasiado inteligente, demasiado guapa, demasiado independiente y, la palabra predilecta: demasiado única.

Su padre con el tiempo huyó despavorido porque no creía estar a la altura de aquel enorme "demasiado" que había creado universo. Solo una persona quedó: la dama de acero. Aquella dama asustaba con la vista y muchas veces gritaba enfurecida, pero había sido la única capaz de mirarla sin dejarse amedrentar.

Aquella niña creció sana y salva. Pero, un día, al mirar a su alrededor y mirarse a sí misma, se dio cuenta de que no era como los demás. Miró y lo que vio fueron un montón de "pocos". Toda la calle llena de "pocos". Toda su escuela llena de "pocos". Todas las chicas siendo "pocos".
Sin embargo, como ella era un "demasiado" y quería ser demasiado perfecta, quiso compararse con las demás "pocos", y pasó a verse erróneamente a sí misma como "demasiado poco".

El tiempo pasó y la chica encontró un método para olvidarse de aquel "demasiado poco" que creía ser y las preocupaciones que tenía. Por aquel entonces, la dama de acero, a veces dura, y sin saber bien cómo tratarla, le exigía mucho, sin darse cuenta que aquellas expectativas eran exageradas hasta para una "demasiado" como ella. Por otro lado, el marido de la dama de acero era sombra, e intentaba quitarle el brillo (sin darse cuenta que, efecto contrario a lo que él quería conseguir, una estrella reluce más cuando es de noche).

Al final no pudo más y se refugió en un sitio muy lejano, muy muy lejos de su realidad.
Aquel sitio era seguro y ella se sentía cómoda, pero cometió un gravísimo error: a través de las teclas se filtraba su "demasiado". Era tan y tan grande que inconscientemente este se filtraba como un colador, a pesar de lo mucho que ella trataba de ocultarlo y ocultárselo a sí misma. Finalmente todo salió a la luz y huyó.

¿Y qué pasó con ella? Preguntarán algunos. Pues que igual que su nombre suena a guerrera aquella chica peleó hasta el final como era obvio en una "demasiado", pero esa es otra historia. Como narradora de este relato que pretende ser relato pero no lo es, me despido ya, y dejo donde suelo firmar aquello que quiere que sepa la que lee esto.



Dedicado a alguien
(Oye tú~.~ Sí, tú. que no sé cómo meterte esto porque
se me da mal narrar, quería decirte que 
sigas siendo así de única pues porque sí, y pues eso~.~)


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